“En sequías anteriores, nos trasladábamos a ciudades y volvíamos cuando llegaban las lluvias, pero esta sequía es la peor que hemos visto”, cuenta Shamsa Amin, madre de diez hijos. Un día Shamsa perdió la esperanza y emprendió un largo y difícil viaje con sus hijos y su madre de 82 años hasta llegar a los campamentos de Dadaab.
Refugiados
ONU Refugiados plantea a la UE varias propuestas para garantizar procedimientos de asilo y protección más eficaces y justos.
“Me llena de orgullo poder seguir jugando al fútbol aquí en España”, confiesa Deisy. Antes de verse obligada a huir de Colombia, había sido convocada para la selección nacional, pero sufrió una grave lesión en la rodilla. Ahora vuelve a jugar en una liga de Madrid, la capital española. “He recuperado ese sueño que me dio el fútbol”, le cuenta Deisy a ACNUR.
Un proyecto narrativo y fotográfico documenta, a través del fútbol, la cotidianidad de varias personas desplazadas y como interactúan dentro y fuera de la cancha.
Oksana Yeromenko tiene tres décadas de experiencia artística. Años durante los cuales, entre otras muchas cosas, fue directora artística del departamento de teatro de la Universidad Nacional de Artes Kotlyarevsky de Járkov, su ciudad natal. Ahora, en el sur de España, esta refugiada ucraniana ha encontrado en la pintura su nueva fuente de inspiración.
Solo durante el primer semestre de 2022, ACNUR brindó servicios de salud mental y apoyo psicosocial a unas 472.000 personas refugiadas, solicitantes de asilo, sus familiares y cuidadores. Pero aún hay mucho que hacer.
Por su esfuerzo plantando árboles y apagando incendios forestales, la Brigada contra Incendios de Mbera ha sido galardonada con el Premio Nansen de ACNUR para África.
De haberlo perdido todo a comenzar de nuevo, y a abrirse camino hacia un futuro mejor.
Durante los últimos cinco años, más de 760.000 personas de Venezuela han entrado en Brasil. En medio de aglomeraciones y esperas, existe un espacio del UNFPA para las supervivientes de violencia de género.
Cuando se les da una oportunidad, las venezolanas y venezolanos pueden aportar mucho a las economías de los países que los acogen.
Cinco años después de que una foto ganadora del premio Pulitzer le convirtiera en el rostro de la crisis de las personas refugiadas rohingyas, Mohammad Hasson ha tomado también la cámara. Más de 930.000 rohingyas permanecen hoy en campamentos en la región de Cox’s Bazar de Bangladesh. Más de la mitad niñas y niños.
Estas mujeres, que representan cuatro generaciones de refugiadas de una misma familia de la ciudad ucraniana de Odessa, están hoy refugiadas en un centro de víctimas de violencia doméstica de Moldavia (en) construido con el apoyo del PNUD. “Cuando salimos, no sabíamos dónde íbamos. Ni siquiera si íbamos a sobrevivir”, recuerda Nataliya con su bebé en brazos.
Aunque, según una encuesta (en) de ACNUR, alrededor de dos tercios espera permanecer en sus países de acogida hasta que las hostilidades disminuyan. Por otra parte, el 16 % de los refugiados ucranianos en la República Checa, Hungría, la República de Moldavia, Polonia, Rumania y Eslovaquia planean regresar a Ucrania en los próximos dos meses. De estos, el 15 % se quedaría solo temporalmente para visitar a sus familias, acopiar suministros o ayudar a evacuar a sus familiares.
Alma huyó a Guatemala para salvar su vida; las amenazas y extorsiones de las pandillas la ponían en un enorme riesgo. Al tiempo, participó en un proyecto de capacitación de ahorro comunitario y creó un grupo con varias mujeres de su aldea que organiza ventas de comida para obtener ingresos.
Cuando los fuegos artificiales suenan como disparos. Cuando las alarmas suenan como gritos. Cuando los azotes de las puertas suenan como bombardeos.












