Con más de 10.000 hectáreas de cultivo, exportaciones superiores a 12.000 millones de kilos anuales y 13.000 empleos en el entorno rural, el aguacate se consolida como un fruto estratégico en Guatemala con una creciente integración en los mercados internacionales.
ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico
Pese a los desafíos, las mujeres venezolanas migrantes en Honduras transforman sus vidas y comunidades. Muchas han abierto negocios. Se trata de mujeres como Andrea, que llegó a Honduras hace nueve años con una gran incertidumbre. Hoy, esta chef ha convertido El Ávila en un restaurante próspero con 14 trabajadores que contribuyen a la economía local a través de la gastronomía.
Con apoyo familiar y la formación del Proyecto Lazos de la OIT, Raiza, emprendedora migrante venezolana, genera hoy ingresos en Colombia con su sazón, avanzando con fuerza y aprendizaje hacia una mayor autonomía y más conocimientos de gestión empresarial.
Rafael Meza es uno de los más de 60.000 jóvenes que se benefician del proyecto SENATIC, apoyado por la OIT en Colombia. Gracias a este programa, Rafael gana competencias en marketing digital que le ayudan a impulsar el negocio de alimentación de su madre.
El Banco Mundial te muestra cómo ayuda a jóvenes argentinos a acceder a trabajos formales, mejorar su estabilidad, organizar sus vidas y construir carreras con propósito mediante apoyo estatal y privado.
En Panamá, una empresa familiar venezolana ha logrado reinventarse y encontrar un segundo hogar a través del emprendimiento, la perseverancia y el trabajo. Tras enfrentar pérdidas significativas y empezar de nuevo, esta familia consolidó un negocio que hoy genera empleo, aporta al desarrollo económico y crea oportunidades en la comunidad de acogida.
Entre montañas y huertos que acompañan a su familia por generaciones en Ecuador, Majo impulsa un emprendimiento turístico que conecta con la naturaleza desde una experiencia consciente. Ahora, tras la formación ‘Mi Negocio Verde’ de la OIT, Majo ha fortalecido el aspecto ambiental de su negocio.
Karla Rodríguez llegó a México desde Venezuela en 2018 - un momento en el que la agitación política en su país hacía que quedarse ahí fuera inseguro. “Presenté más de 100 solicitudes para diferentes puestos vacantes”, cuenta Karla. “Cuando supieron que mi regularización estaba en trámite, dejé de ser considerada como candidata”. Entonces, con el apoyo de ACNUR, llegó la llamada de Coca-Cola FEMSA, la embotelladora más grande del mundo.
La OIT acaba de publicar datos actualizados sobre empleo en la región. A pesar de que -con una expansión del PIB del 2, 4%- América Latina y el Caribe registra en 2025 su tercer año consecutivo de crecimiento, aún persisten brechas estructurales e informalidad. La región transita por profundas transformaciones y retos debido a la aceleración tecnológica, la crisis climática y la persistencia de desigualdades estructurales.
Gracias a la OIT, el artesano Teodoro ha podido mejorar cada etapa de su proceso productivo. Un apoyo que le ha ayudado a integrar materiales reciclados, reduciendo así su consumo y renovando su oficio, haciéndolo más sostenible.
Con el apoyo de ACNUR, cientos de jóvenes de comunidades afectadas por la violencia en Honduras se forman en diseño gráfico para mejorar sus competencias en el mercado laboral. Personas que, como Daysi, también comparten su conocimiento con los más vulnerables, enseñándoles a expresarse a través de formas y colores.
Mariela Salinas nació en una familia campesina y hoy trabaja en la Administración Nacional de Electricidad paraguaya. Gracias a un curso apoyado por el UNFPA, Mariela ha roto barreras de género al integrarse en sus brigadas eléctricas. Su historia simboliza el empoderamiento femenino impulsado por políticas inclusivas y acciones contra la violencia laboral en Paraguay.
La OIT revela que, en promedio, las personas empleadas en la región trabajan 40 horas efectivas por semana; cinco horas más que la media de países de la OCDE.
“Nuestra esencia es cuidar de todos los seres vivientes del territorio,” cuenta Yoraima Cristina Navarro, líder de la comunidad colombiana de Arhuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta. “Pero nos ha tomado tiempo reconocer el valor del trabajo de cuidados y de las mujeres que lo llevan a cabo,” reconoce Yoraima tras participar en un programa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Las mujeres indígenas enfrentan grandes desigualdades laborales: baja remuneración, alta informalidad y exclusión social. En Bolivia, las Cholitas Escaladoras desafían estas barreras mediante el montañismo y el turismo rural sostenible. Con apoyo de la OIT y ONU Mujeres, estas mujeres avanzan hacia la formalización, el acceso a derechos laborales y el fortalecimiento de sus comunidades.








