América Latina y el Caribe lleva casi dos décadas con el 55% de sus trabajadores en la informalidad. En un revelador informe, el Banco Mundial señala cómo esta informalidad responde a elecciones racionales y no solo a la exclusión. Millones de trabajadores priorizan su autonomía y flexibilidad horaria sobre los beneficios formales, percibidos a veces como un impuesto costoso. La solución no es perseguirlos, sino dinamizar la productividad de las empresas para generar empleos formales atractivos.







