La aviación civil afronta el desafío de reducir sus emisiones para adaptarse a un mundo cada vez más afectado por el cambio climático. Antes de la Semana Climática de Aviación (del 2 al 4 de junio), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) nos recuerda que, aunque el sector se compromete a alcanzar emisiones netas cero en 2050, los avances deben acelerarse. Para lograrlo, serán necesarias grandes inversiones, sobre todo en combustibles sostenibles de aviación, fundamentales para disminuir las emisiones.
ODS 13: Acción por el clima
Los edificios son cada vez más eficientes energéticamente, pero este progreso sigue siendo insuficiente para alcanzar objetivos climáticos. Un nuevo informe de ONU Medio Ambiente advierte que reducir tanto sus emisiones como las del sector de la construcción es vital para combatir el cambio climático. Una medida que, además, disminuiría costos energéticos, haciendo la vivienda más accesible. Sin embargo, la descarbonización avanza lentamente - el sector es aún responsable del 37% de las emisiones globales.
Tras los incendios de 2017 en Santa Juana (centro-sur de Chile), Rocío y Víctor crearon, con el apoyo de la FAO, “Buena Cabra”: una iniciativa que reduce la vegetación forestal inflamable gracias al pastoreo de cabras. La FAO impulsa este tipo de soluciones basadas en la naturaleza, promoviendo así el manejo sostenible del territorio y la reducción de riesgos frente al cambio climático.
Una transición justa consiste en incorporar la justicia social y la equidad en la acción climática. Busca proteger a los trabajadores y comunidades afectados por el abandono de los combustibles fósiles, creando empleos verdes, ofreciendo capacitación y apoyo social, y garantizando su participación en las decisiones. Es importante porque pone a las personas en el centro, hace la acción climática más equitativa y aumenta sus posibilidades de éxito a largo plazo.
Con la colaboración del Gobierno Mexicano, la Academia Climática de UNICEF en Chiapas ha formado a jóvenes en liderazgo ambiental y acción climática. Una manera efectiva de capacitar a las nuevas generaciones en la protección del planeta, sus desafíos ambientales y en proyectos de sostenibilidad.
Un programa de empoderamiento de sostenibilidad ambiental para mujeres rurales de la FAO en el municipio hondureño de Guajiquiro impulsa su participación en las decisiones que afectan a su futuro.
El clima está más desequilibrado que en cualquier otro momento de la historia observada. Como alerta la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su informe principal, las concentraciones de gases de efecto invernadero aceleran el calentamiento de la atmósfera y el océano, así como el deshielo. Cambios a gran escala que se han producido en pocas décadas, pero que tendrán repercusiones durante cientos —y potencialmente miles— de años.
En América Central, el PMA ha invertido US$3,8 millones en acciones tempranas contra la sequía que puede provocar El Niño. Un fenómeno que amenaza la seguridad alimentaria de 75,000 personas en Honduras, Guatemala y El Salvador.
Con el apoyo del PMA, el recinto Quevedo (Ecuador) mide el nivel del agua para anticiparse a las inundaciones. Un sistema comunitario de vigilancia que protege vidas y fortalece la resiliencia ante el clima.
En el último cuarto de siglo, más de 1.675 eventos climáticos extremos han afectado a la región. Ante esto, UNESCO propone reforzar los sistemas educativos para anticipar riesgos y reducir vulnerabilidades.
En Argentina, mujeres afectadas por la deforestación están plantando especies nativas para restaurar bosques, proteger ecosistemas y mejorar sus medios de vida. Con el apoyo de la FAO, del Gobierno argentino y del Fondo Verde para el Clima, aprenden a cultivar, gestionan viveros y generan ingresos. De este modo, estas argentinas integran la conservación sostenible con el desarrollo local y contribuyen a la reducción de emisiones y a un futuro más resiliente.
El PNUMA ha anunciado a cinco Campeones de la Tierra 2025. Un premio que reconoce a líderes que impulsan soluciones audaces frente a la crisis climática. Este año, los galardonados abordan la justicia climática, la reducción del metano, la refrigeración sostenible, la arquitectura resiliente y la protección de los bosques. Entre los premiados, se encuentra un grupo de estudiantes de las Islas del Pacífico y un instituto de investigación amazónica.
Diciembre es tiempo de festejos, aumentando el consumo de energía, agua, papel y plástico. Como nos recuerda el PNUD en Honduras, disfrutar y cuidar del planeta es posible; solo requiere pequeñas acciones.
Tras el retroceso del glaciar, Delia y sus vecinos sufrieron la contaminación del agua en su pueblo andino del Perú. La OIM unió al gobierno y a la comunidad en un proyecto de bio-remedio que mejoró la calidad de su agua, fortaleció la resiliencia climática y redujo la migración. Gracias a esta iniciativa, Delia y otras mujeres han reactivado la economía local, preservando al mismo tiempo las tradiciones.
Gracias al apoyo de la OIM, los centros Quédate de Joyabaj y Malacatancito, al sur de Guatemala, han empezado a cosechar agua de lluvia. Una iniciativa que les permite almacenar agua incluso en tiempos de sequía, asegurando acceso a familias, escuelas y pequeños negocios. Una forma efectiva de reforzar la resiliencia climática y evitar migrar por falta de recursos.












