ONU Refugiados plantea a la UE varias propuestas para garantizar procedimientos de asilo y protección más eficaces y justos.
ACNUR
El invierno agrava la delicada situación de las miles y miles familias sirias que ya llevan más de una década fuera de sus hogares.
Maria, que tiene necesidades especiales, se entristeció mucho cuando tuvo que abandonar a su perro al huir con su familia de la invasión rusa. Ahora, en un centro de Budapest (Hungría), María y otras niñas refugiadas participan en una sesión de terapia con un perro de apoyo emocional llamado Noir.
La escasez de fondos ha forzado a ONU Refugiados a limitar su ayuda a millones de personas. Sin una aportación de al menos 700 millones de dólares, la próxima ronda de recortes será catastrófica.
“Me llena de orgullo poder seguir jugando al fútbol aquí en España”, confiesa Deisy. Antes de verse obligada a huir de Colombia, había sido convocada para la selección nacional, pero sufrió una grave lesión en la rodilla. Ahora vuelve a jugar en una liga de Madrid, la capital española. “He recuperado ese sueño que me dio el fútbol”, le cuenta Deisy a ACNUR.
En 2018 Carlos huyó de Venezuela junto a su familia; había recibido un disparo en la columna que le dejó en una silla de ruedas.
Un proyecto narrativo y fotográfico documenta, a través del fútbol, la cotidianidad de varias personas desplazadas y como interactúan dentro y fuera de la cancha.
Oksana Yeromenko tiene tres décadas de experiencia artística. Años durante los cuales, entre otras muchas cosas, fue directora artística del departamento de teatro de la Universidad Nacional de Artes Kotlyarevsky de Járkov, su ciudad natal. Ahora, en el sur de España, esta refugiada ucraniana ha encontrado en la pintura su nueva fuente de inspiración.
Después de tener que salir de Venezuela, la joven Yenmany encontró un equipo de fútbol inclusivo con mujeres refugiadas LGBTIQ+ donde ahora puede anotar goles, acercándose así a su sueño de jugar un Mundial.
El Premio Nansen para Refugiados de ACNUR honra a individuos, grupos u organizaciones que hacen cosas extraordinarias para los refugiados, apátridas o desplazados internos.
ACNUR advierte del aumento de las necesidades de más de 3,4 millones de personas desplazadas ante las recientes y destructivas inundaciones en Nigeria, Chad, Níger, Burkina Faso, Malí y Camerún.
Cuando la bomba ya no podía contener las inundaciones que sumergían la única carretera del campamento de Bentiu para personas desplazadas internas, las mujeres tomaron cartas en el asunto. Unas 500 se adentraron en el lodo armadas con cubos y empezaron a sacar el agua de la carretera por encima de los diques de tierra.
Solenn, nacida y criada en Francia, nunca había visto a su padre - un refugiado de Irak - hasta un día que cambió su vida hace un año. Tras profundizar en su historia y en la de millones de personas como él, decidió volver a la universidad y estudiar derecho de los refugiados. Esta es la carta que le ha escrito: "Una vez me sostuviste en tus brazos y luego desapareciste".
Solo durante el primer semestre de 2022, ACNUR brindó servicios de salud mental y apoyo psicosocial a unas 472.000 personas refugiadas, solicitantes de asilo, sus familiares y cuidadores. Pero aún hay mucho que hacer.
La nicaragüense Vicenta González, fundadora de una organización que ayuda a las mujeres migrantes y solicitantes de asilo, gana el Premio Nansen para los refugiados en su modalidad regional.










