La Amazonía regula el clima global y alberga el 20 % del agua dulce del planeta, pero la crisis climática y la deforestación amenazan con volverla un ecosistema seco, degradado e irreversible. De no actuar, las pérdidas socioeconómicas equivaldrían a unos 950.000$ millones para 2050-2070. El PNUD urge a invertir en resiliencia fiscal, transición económica y cogobernanza indígena para evitar esta catastrofe.












