Unas 80.000 personas en el noreste de Colombia están sufriendo las devastadoras consecuencias del conflicto armado que se intensificó abruptamente el 15 de enero de este año.
Atrapados en el fuego cruzado entre grupos armados, miles de personas se han visto obligadas a huir con lo puesto. Otras siguen confinadas en sus casas.
“Todos los líderes de derechos humanos tuvieron que salir de la zona por las amenazas del ELN: hubo masacres, asesinatos selectivos de líderes y muertes de familiares”, explica Diego Andrés García de ACNUR.