ACNUR te propone un pódcast para que conozcas el trabajo de una organización española que ha creado un espacio seguro para refugiados que dejaron sus hogares porque sus vidas corrían peligro.
ACNUR
ACNUR trabaja intensamente en el Chocó, en la costa pacífica de Colombia, donde las recientes lluvias e inundaciones han afectado a más de 180.000 personas, en su mayoría indígenas y afrocolombianas.
Esneda pertenece al pueblo yukpa, que vive desde hace siglos en la frontera entre Colombia y Venezuela. Hoy los conflictos, los desplazamientos forzosos, la explotación de los recursos y el cambio climático amenazan el modo de vida de su gente. Cuando Esneda era pequeña, su padre fue asesinado por grupos que explotaban su territorio. Ella misma también ha sufrido. "Me amenazan por hablar, por decir la verdad. El conflicto armado está vinculado a todo: minería, mafia, cultivos ilícitos”, afirma.
Solo en 2023, más de 520.000 refugiados y migrantes cruzaron la selva del Darién (entre Panamá y Colombia) buscando seguridad y una vida mejor. Miles continúan haciéndolo cada semana. Sobre el 70% de estas personas confía en las redes sociales para informarse, a menudo restando importancia a los riesgos. Una iniciativa de ACNUR comparte, a través de estas mismas plataformas digitales, duros testimonios de supervivientes de esta travesía con otras personas que se estén planteando hacer el viaje.
Un informe pionero de ACNUR revela que el 65% de los problemas legales de estas personas han sido abandonados sin resolver o siguen a la espera de una resolución.
Conducir por Bogotá puede ser una verdadera odisea. A pesar de ello, Adriana, venezolana que llegó a Colombia hace cinco años, se ha convertido en conductora experta como operadora de transporte público en la empresa “La Rolita”.
Saraí, una joven intimidada por la violencia en su país, busca que la juventud salvadoreña se sienta segura para hablar sobre sus emociones, promoviendo un entorno de apoyo y bienestar emocional.
Juan David es un estudiante venezolano refugiado que retornó a sus estudios en Bolivia gracias al apoyo de ACNUR. Su historia demuestra que, a pesar de las barreras, la coordinación entre distintos actores, instituciones y sociedad civil cambia vidas.
Mpox (o viruela símica) es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la viruela del mono; sin los cuidados apropiados, provoca erupciones dolorosas, inflamación de los ganglios y fiebre que pueden desembocar en la muerte. El aumento de los casos ha generado preocupación por su impacto en los refugiados y desplazados hacinados en campamentos. Para conocer mejor la situación, ACNUR entrevista a su Jefe de Salud Pública para saber cómo la Mpox está afectando a estas personas.
Los refugiados buscan seguridad en un país diferente. ACNUR te presenta ‘Voces de Esperanza’: una serie de vídeos que visibilizan la resiliencia, valentía y determinación de estas personas para hacer de Belice su hogar lejos de casa.
Con el apoyo de varias agencias de la ONU, y ante la llegada constante de refugiados, el gobierno mexicano y organizaciones civiles del país van a expandir un importante centro dotado de numerosos servicios para estas personas en la frontera sur con Guatemala.
Este nuevo proceso iniciado por las autoridades de Quito eliminará las barreras a unas 100,000 personas migrantes quienes, como Elmimar, no pudieron regularizar su condición en Ecuador.
Hace doce años, Amelio perdió la movilidad de sus piernas en un accidente de tránsito. Más adelante, se vio obligado a huir de su país a Roma. Cada día realiza un trayecto de dos horas para entrenar esgrima en silla de ruedas. Hace pocos meses le anunciaron que formaría parte del Equipo Paralímpico de Atletas Refugiados en los Juegos de París 2024. Ahora “me siento más humano”, cuenta Amelio.
Una semana antes de los Juegos Paralímpicos de París 2024, Guillaume Junior Atangana y su guía y compañero refugiado Donard Nyamjua recibieron una llamada sorpresa del Presidente del Comité Paralímpico Internacional, Andrew Parsons. Junior se alegró y emocionó cuando el Presidente le informó de que, acompañado por Donard, llevaría la bandera en la Ceremonia de Apertura del Equipo Paralímpico de Atletas Refugiados.
Wilmar llegó a Medellín huyendo del reclutamiento forzado de grupos armados en otras partes de Colombia. Ahora ya lleva dieciséis años enseñando a jóvenes y mujeres a través de actividades comunitarias y acción climática. Una trabajo que comenzó gracias a una iniciativa respaldada por ACNUR que brinda espacios seguros en un ambiente educativo.










